EJES MUJER

PERSPECTIVA DE GÉNERO : LA MIRADA DE DRACMA

Ejes temáticos de Fundación Dracma en cuanto a la Perspectiva de Género, entendida ésta
como un enfoque analítico sobre los roles y desigualdades de género.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. PRIMER EJE: Estudios sobre la masculinidad

 

Este enfoque surge como prolongación de los Estudios de Género en la década de los 80 en los países anglosajones, entorno desde el cual emergen una serie de trabajos basados en la construcción del concepto de “masculinidad”, realizados en su mayoría por hombres que afirman sus vínculos con el movimiento feminista y con la problemática de género. Entre sus objetivos se encuentran, principalmente, el indagar en las características identitarias esenciales de los varones, tras lo cual se plantea que la masculinidad se constituye como una construcción psíquica, cultural e histórica y, por ende, es susceptible a cambios. A partir de este enfoque se comienza a cuestionar el modelo de masculinidad hegemónica occidental, concepto definido como oposición o rechazo a la feminidad, que se propone explicar cómo y por qué los hombres mantienen roles de liderazgo dominante y los cimientos de estos vínculos de subordinación de la mujer: el patriarcado como lógica de relación y de comprensión del mundo, espacio sociocultural en donde el varón se constituye como el género predominante en la condición humana. Este enfoque integra tanto los componentes culturales de la idealización de la virilidad (varones heterosexuales, sexualmente activos, poco conectados con sus emociones, vinculados al mundo público y proveedores económicos, entre otros), como también las implicancias en la constitución de relaciones de subordinación, además de sus consecuencias e implicancias. Este modelo sostiene que tales vínculos no surgen naturalmente, sino que se imponen de modo forzoso desde la niñez mediante el rechazo a lo femenino y a la homosexualidad, producto de lo cual se plantea la realidad de hombres que se ven constantemente presionados no sólo a ser viriles, sino también enfrentados a cumplir con la exigencia de exhibir todos los componentes de la masculinidad que su rol contempla.

Desde Fundación Dracma queremos problematizar el modelo de masculinidad hegemónica, contribuir al debate y aportar a la construcción de nuevas masculinidades que se centren en valores y fortalezas tales como la expresión de emociones, la paternidad responsable, la corresponsabilidad en el hogar, el trato igualitario con las mujeres, la empatía, el rechazo a la violencia en cualquiera de sus expresiones y, por sobre todo, la búsqueda y construcción de la justicia social.

 

2. SEGUNDO EJE: Estudios sobre roles de género

 

Este enfoque se encuentra directamente vinculado al surgimiento de la categoría política y académica de “Género”, promovida inicialmente por antropólogas feministas en la década del 70 y posteriormente complementada por diversos campos de las ciencias humanas. Fueron ellas quienes, a partir de diversas investigaciones, concluyeron que las identidades de género no están determinadas por factores biológicos sino que son el producto de construcciones culturales que se proyectan y justifican mediante costumbres y normas asignadas para cada género. De igual manera forman parte de estos estudios la distinción entre sexo y género. El concepto de “sexo” se refiere a las diferencias y características biológicas, anatómicas, fisiológicas y cromosómicas de los seres humanos que los definen como hombres o mujeres. El “género”, en cambio, es el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales construidas en cada cultura y momento histórico con base en la diferencia sexual. Es a partir de esta distinción conceptual que entendemos por “Roles de Género” al conjunto de deberes, aprobaciones, prohibiciones y expectativas que se adoptan acerca de los comportamientos sociales apropiados para las personas que poseen un sexo determinado. Generalmente los roles femeninos comprenden aquellas tareas relacionadas a la reproducción, crianza, cuidados y todo aquello relacionado con el ámbito doméstico; mientras que los roles masculinos comprenden actividades como el mantenimiento y sustento económico y todo aquello relacionado con la fuerza y el ámbito público, características que se constituyen como barreras infranqueables, limitando las posibilidades de mujeres y hombres para actuar y decidir con libertad.

Desde Fundación Dracma pretendemos comprender, reflexionar y cuestionar los roles de género por considerarlos la base sobre la cual se sostienen las desigualdades como hechos de absoluta naturalidad. Asimismo, creemos que es importante vincular la imposición de estos roles con las expresiones de violencia que se agudizan en la adultez, con el propósito de contribuir a la instauración de una ética de género que valore las capacidades, habilidades y desempeños de manera igualitaria entre hombres y mujeres.

 

3. TERCER EJE: Estudios sobre violencia de género

 

En el marco de los estudios comprendidos por la perspectiva de género cobra especial relevancia el estudio de la “violencia de género”, entendida esta como un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género, constituyendo actualmente una transgresión de los Derechos Humanos, debido al impacto negativo que esta genera sobre la identidad y bienestar social, físico o psicológico de las personas. Si bien se hace necesario consignar la diferencia entre los conceptos de “violencia de género” y la “violencia contra la mujer, lo cierto es que el uso indistinto de
ambos como expresiones sinónimas se debe, principalmente, a que existe cierto consenso respecto al hecho de que la mayoría de las víctimas de la violencia de género son mujeres y niñas. De esta manera, el tercer eje de estudio temático está enfocado de modo específico a este punto y al devenir histórico de su estudio, hoy en plena vigencia. Un hito importante para la construcción de esta concepción proviene de la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Erradicación de la Violencia contra las mujeres en 1993 y que tuvo la virtud de instalar la temática como un asunto público y político de interés global,
siendo definida como “cualquier acto de violencia basada en el género que produzca o pueda producir daños o sufrimientos físicos, sexuales o mentales en la mujer, incluidas amenazas en tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada”. A pesar de esta declaración y de las normativas y leyes asociadas a erradicar la violencia hacia las mujeres, todo indica que las normas de género parecen imponerse sobre las normas institucionales, por lo que su impacto ha resultado nulo o muy limitado, motivo por el cual las cifras de femicidios lejos de disminuir, han aumentado, llegando a considerarse por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud mundial de proporciones epidémicas.

Desde Fundación Dracma nos hemos planteado el propósito de dar relevancia a un desafío que hoy más que nunca resulta de vital importancia: reflexionar sobre las distintas expresiones de violencia de género existentes en nuestro entorno familiar, educativo, laboral y de pareja, con énfasis en el rol de los medios de comunicación como agentes de difusión masiva de estereotipos,valores y hábitos conducentes a la aparición de la violencia de género.

 

Escrito por Andrea Méndez. Diplomada en Estudios de Género y Cultura. Universidad de Chile.
Diplomada en Estudios de Género con especialización en Políticas Públicas y Educación Universidad
de Chile.

 

Contacto:  info@fundaciondracma.com